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Hola, Pilar. La anafrodisia se trata muy bien en muchos casos. Sin embargo, alguien que la ha padecido desde siempre, de una manera prácticamente “constitucional” por así decirlo, tiene un pronóstico bastante limitado a mi juicio (a pesar de la espectacularidad de muchos tratamientos homeopáticos, hemos de ser realistas). Sin embargo, siempre vale la pena probar, pues podemos encontrar mejoría (en ocasiones, incluso sorprendente). En esta patología, como en muchas de ellas, el medicamento de fondo es algo interesante, pero suelen funcionar mejor los medicamentos con un tropismo selectivo sobre estos aspectos de la fisiología. Así, medicamentos como Agnus castus o Nuphar luteum actúan frecuentemente de manera notoria. Sin embargo, en mi experiencia, los mejores resultados los obtenemos con diluciones altas o muy altas (como mínimo en 200 K). Lo mismo podemos decir de Onosmodium, Selenium metallicum, Melissa oficinalis o Eryngium Aquaticum. También Origanum, aunque siempre se cita en su patogénesis un aumento del apetito sexual, puede ser útil en casos de anafrodisia o de anorgasmia, en virtud del efecto una tanto ambivalente o regulador de la homeopatía en general. En el caso de Plumbum phosphoricum, no tengo mucha experiencia, pero se dice en la materia médica que suele ser más eficaz en el varón (aunque debemos mostrar un cierto espíritu crítico al respecto). Existen sin embargo “grandes remedios” que pueden funcionar, aunque en la práctica no tan bien como los citados (Lycopodium o Medorrhinum, además de la misma Sepia de la que nos hablabas, entre otros). Es muy conveniente la repetición frecuente de la dosis. Normalmente, dos veces por día (aun cuando se trate de una 10.000 K, por ejemplo), es una buena posología, en virtud de los resultados. Un saludo. |
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